
Terapia online
Accesibilidad y comodidad al alcance de todos
La terapia individual online es una opción ideal para quienes buscan una alternativa accesible y flexible en su proceso terapéutico. Muchas personas enfrentan barreras como horarios complicados, distancia geográfica o dificultades para asistir a la consulta de forma presencial. Las sesiones de terapia online permiten superar estos obstáculos, ofreciéndote la posibilidad de recibir acompañamiento profesional desde la comodidad y seguridad de tu hogar o desde cualquier lugar que prefieras.
Ya sea que necesites trabajar en el manejo de emociones, el afrontamiento de situaciones estresantes, la resolución de conflictos, contar con herramientas para mejorar tu bienestar general o el desarrollo personal, la terapia online te ofrece un acompañamiento cercano, personalizado y profesional.

¿Es viable la terapia online para todo tipo de problemática?
No necesariamente. Si bien la terapia online es una opción eficaz y accesible para muchas personas, su viabilidad depende del tipo de problemática que se esté abordando. En algunos casos, como aquellos que requieren una intervención más intensiva o situaciones que impliquen crisis graves, la terapia presencial podría ser más recomendable para garantizar una atención adecuada y personalizada. La clave está en determinar, de manera individualizada, cuál es la mejor modalidad para cada caso en particular.
Si tienes dudas sobre si la terapia online es la opción más adecuada para ti, no dudes en ponerte en contacto conmigo. Juntos podremos evaluar tu situación y decidir cuál es la vía más efectiva para abordar tus necesidades terapéuticas.
Ansiedad
Aparece en forma de sensación de ahogo, taquicardia, respiración acelerada, náuseas, dolor de estómago y nerviosismo continuado. Puede ocurrir ante eventos concretos o aspectos que no somos capaces de identificar, ya sea de forma repentina o continuada en el tiempo. En ocasiones se acompaña con cierta sensación de irrealidad, entumecimiento u hormigueo de las extremidades, la percepción de que vamos a perder el control e incluso puede estar presente el miedo a morir, debido a la intensidad de la sintomatología. Esto repercute en nuestro día a día a través de problemas de sueño, preocupaciones continuadas, dificultades alimenticias, fatiga, irritabilidad, dificultad para concentrarse, entre otros.
Depresión
Es usual que nos invada la tristeza o un estado de ánimo deprimido, la desesperanza, la falta de interés por todo aquello que nos resultaba agradable, así como la desmotivación. La mayoría de días puede surgir una sensación de vacío, desilusión o falta de energía, donde no aparece un motivo evidente para empezar el día o tratar de alcanzar nuestros objetivos vitales. Están presentes problemas de sueño o necesidad de dormir durante todo el día, pérdida o ganancia de peso, sentimientos de inutilidad o culpabilidad, así como disminución de la capacidad atencional, en la toma de decisiones, entre otros.
Baja autoestima e inseguridad
La valoración subjetiva que tenemos de nosotros mismos puede fluctuar a lo largo del tiempo, viéndose afectada especialmente ante el afrontamiento de ciertos estresores, así como por el malestar emocional continuado. Por tanto, la baja autoestima suele ser una de las consecuencias más evidentes o notorias ante los problemas relacionados con la salud mental. A través de la evaluación e intervención terapéutica, se trabajará de forma directa e indirecta la autoestima, al fomentar la conciencia y valoración que realizamos de nosotros mismos o la afectación de la evaluación externa en nuestra autopercepción, dotando a la persona de herramientas y técnicas para recuperar la confianza en sí mismo y en el mundo que le rodea.
Obsesiones y preocupaciones
Nos invaden constantes pensamientos acerca de un evento que nos ha ocurrido o que creemos que puede suceder en el futuro, produciendo de manera recurrente dudas, sensación de inseguridad o conductas de comprobación. Esto provoca un elevado malestar y desbordamiento emocional, afectando a nuestro día a día: dedicación excesiva de tiempo al tema de preocupación, problemas relacionados con el sueño, fatiga, dificultades atencionales, sensación de tensión y alerta, entre otros. La intervención psicológica en este tipo de sintomatología se basaría en la aplicación de técnicas cognitivo-conductuales, con el objetivo de aumentar la conciencia emocional y conductual, gestión de pensamientos intrusivos recurrentes y el aprendizaje acerca de la regulación de la activación emocional asociada.
Fobias y miedos
Ante determinados estímulos, pensamientos o situaciones, aparece una sensación intensa de terror o ansiedad intensa, donde el malestar que aparece no es acorde al peligro existente en ese momento. Algunos ejemplos son el miedo a conducir, a volar en avión, a las alturas, ante los espacios abiertos o cerrados, estar solo fuera de casa, entre otros, impidiendo desenvolvernos de forma óptima en nuestra vida cotidiana.
Estrés
El estrés es una respuesta natural del cuerpo ante situaciones percibidas como desafiantes o amenazantes. Puede manifestarse de diversas formas, tanto físicas como emocionales, e incluso comportamentales. Factores como la presión laboral, problemas personales o cambios inesperados en la vida pueden desencadenarlo. Aunque el estrés en pequeñas dosis puede ser útil, cuando se vuelve crónico, puede afectar seriamente la salud mental y física. A través de la terapia, se pueden aprender estrategias efectivas para gestionar el estrés, como la reestructuración cognitiva, técnicas de relajación y mindfulness. La intervención terapéutica ayuda a identificar los factores estresantes, comprender su impacto y desarrollar herramientas para manejar las emociones y pensamientos de manera más saludable. El objetivo es recuperar el equilibrio y promover un bienestar duradero, mejorando tu calidad de vida.
